no dar puntada sin hilo
No dar puntada sin hilo debería se cosa tan solo de modistas y sastres, pero no.
En estos mundos en los que vivimos, casi nadie que quiera ser alguien da puntada si hilo.
Empezando por Dios.
Los caminos del Señor son inescrutables, dicen los que lo justifican. Y a uno le da por pensar cómo lo sabrán ellos. Quién da autoridad a los exégetas para explicar la Palabra de Dios. ¿Dios mismo? ¿dónde está el certificado de discernimiento? ¿quién lo expide? ¿qué examen han de pasar? Si la cuestión es saberse de pe a pa todas las Sagradas Escrituras, los evangelios apócrifos, la vida de los Santos todos y demás mitología Celestial, un ordenador medianito de hace quince años podría llamarse Doctor de la Iglesia, tanto como Santa Teresa de Jesús, por ejemplo.
Parece haber una contradicción en la doctrina teologal, porque si lo único que justifica al fin la existencia de Dios, la última razón, la que se mantiene en pie una vez derribadas las demás, es la fe, resulta ocioso explicar nada. Pero ahí están ellos, y su parafernalia dictando sentencias que no cabe cuestionar, pues ellos saben y uno no.
Algunas son bonitas, otras no; algunas parecen razonables, otras se dirían fruto de orates, pero todas son incuestionables...excepto para ellos, claro, que para eso tienen todos los derechos de la cosa.
En el clero abundan los que no dan puntada sin hilo, será por parecerse a Dios Nuestro Señor, si es que El lo hace.
Los poderosos, clericales aparte, también tratan por todos los medios no desperdiciar puntadas, aunque a veces conlleve un despilfarro considerable de hilo. Así, los políticos, los mandatarios, los jefes, los presidentes de clubes de fútbol, los conserjes de discoteca o de finca urbana...en fin, todo aquel que tiene un cargo, o algo que proteger, y subordinados a quien ocultar información, trata de parecerse a Dios y hacer sus designios inescrutables. Para eso se inventó el no dar puntada sin hilo, para revestirnos de cerebro omnipotente, aunque sea ficticio.
Personalmente aborrezco esto.
Pienso que estaría bien de vez en cuando hacer algo porque si. Sin más connotación, sin defender un papel atribuido, o autoatribuído. Hacer por hacer, hablar por hablar, reír por reír...vivir por vivir, si nos ponemos cursis.
Cierto que no se podrá hacer en todo momento de nuestra vida, pero en las pausas, en las treguas, con nuestros amigos...cuando seamos realmente nosotros, desnudos de cualquier vestidura, estaría bien reconocernos.
Quizá le cogiéramos afición a esto de vernos, quizá nos tomáramos cariño y tratásemos de vernos más a menudo. Y, quién sabe, quizá aprenderíamos a conocernos un poquito más.
Quizá así ahorrásemos hilo, y puntadas, y nuestra vida estaría compuesta de menos retales.
En estos mundos en los que vivimos, casi nadie que quiera ser alguien da puntada si hilo.
Empezando por Dios.
Los caminos del Señor son inescrutables, dicen los que lo justifican. Y a uno le da por pensar cómo lo sabrán ellos. Quién da autoridad a los exégetas para explicar la Palabra de Dios. ¿Dios mismo? ¿dónde está el certificado de discernimiento? ¿quién lo expide? ¿qué examen han de pasar? Si la cuestión es saberse de pe a pa todas las Sagradas Escrituras, los evangelios apócrifos, la vida de los Santos todos y demás mitología Celestial, un ordenador medianito de hace quince años podría llamarse Doctor de la Iglesia, tanto como Santa Teresa de Jesús, por ejemplo.
Parece haber una contradicción en la doctrina teologal, porque si lo único que justifica al fin la existencia de Dios, la última razón, la que se mantiene en pie una vez derribadas las demás, es la fe, resulta ocioso explicar nada. Pero ahí están ellos, y su parafernalia dictando sentencias que no cabe cuestionar, pues ellos saben y uno no.
Algunas son bonitas, otras no; algunas parecen razonables, otras se dirían fruto de orates, pero todas son incuestionables...excepto para ellos, claro, que para eso tienen todos los derechos de la cosa.
En el clero abundan los que no dan puntada sin hilo, será por parecerse a Dios Nuestro Señor, si es que El lo hace.
Los poderosos, clericales aparte, también tratan por todos los medios no desperdiciar puntadas, aunque a veces conlleve un despilfarro considerable de hilo. Así, los políticos, los mandatarios, los jefes, los presidentes de clubes de fútbol, los conserjes de discoteca o de finca urbana...en fin, todo aquel que tiene un cargo, o algo que proteger, y subordinados a quien ocultar información, trata de parecerse a Dios y hacer sus designios inescrutables. Para eso se inventó el no dar puntada sin hilo, para revestirnos de cerebro omnipotente, aunque sea ficticio.
Personalmente aborrezco esto.
Pienso que estaría bien de vez en cuando hacer algo porque si. Sin más connotación, sin defender un papel atribuido, o autoatribuído. Hacer por hacer, hablar por hablar, reír por reír...vivir por vivir, si nos ponemos cursis.
Cierto que no se podrá hacer en todo momento de nuestra vida, pero en las pausas, en las treguas, con nuestros amigos...cuando seamos realmente nosotros, desnudos de cualquier vestidura, estaría bien reconocernos.
Quizá le cogiéramos afición a esto de vernos, quizá nos tomáramos cariño y tratásemos de vernos más a menudo. Y, quién sabe, quizá aprenderíamos a conocernos un poquito más.
Quizá así ahorrásemos hilo, y puntadas, y nuestra vida estaría compuesta de menos retales.
