Monday, February 14, 2005

no dar puntada sin hilo

No dar puntada sin hilo debería se cosa tan solo de modistas y sastres, pero no.
En estos mundos en los que vivimos, casi nadie que quiera ser alguien da puntada si hilo.
Empezando por Dios.
Los caminos del Señor son inescrutables, dicen los que lo justifican. Y a uno le da por pensar cómo lo sabrán ellos. Quién da autoridad a los exégetas para explicar la Palabra de Dios. ¿Dios mismo? ¿dónde está el certificado de discernimiento? ¿quién lo expide? ¿qué examen han de pasar? Si la cuestión es saberse de pe a pa todas las Sagradas Escrituras, los evangelios apócrifos, la vida de los Santos todos y demás mitología Celestial, un ordenador medianito de hace quince años podría llamarse Doctor de la Iglesia, tanto como Santa Teresa de Jesús, por ejemplo.
Parece haber una contradicción en la doctrina teologal, porque si lo único que justifica al fin la existencia de Dios, la última razón, la que se mantiene en pie una vez derribadas las demás, es la fe, resulta ocioso explicar nada. Pero ahí están ellos, y su parafernalia dictando sentencias que no cabe cuestionar, pues ellos saben y uno no.
Algunas son bonitas, otras no; algunas parecen razonables, otras se dirían fruto de orates, pero todas son incuestionables...excepto para ellos, claro, que para eso tienen todos los derechos de la cosa.
En el clero abundan los que no dan puntada sin hilo, será por parecerse a Dios Nuestro Señor, si es que El lo hace.
Los poderosos, clericales aparte, también tratan por todos los medios no desperdiciar puntadas, aunque a veces conlleve un despilfarro considerable de hilo. Así, los políticos, los mandatarios, los jefes, los presidentes de clubes de fútbol, los conserjes de discoteca o de finca urbana...en fin, todo aquel que tiene un cargo, o algo que proteger, y subordinados a quien ocultar información, trata de parecerse a Dios y hacer sus designios inescrutables. Para eso se inventó el no dar puntada sin hilo, para revestirnos de cerebro omnipotente, aunque sea ficticio.
Personalmente aborrezco esto.
Pienso que estaría bien de vez en cuando hacer algo porque si. Sin más connotación, sin defender un papel atribuido, o autoatribuído. Hacer por hacer, hablar por hablar, reír por reír...vivir por vivir, si nos ponemos cursis.
Cierto que no se podrá hacer en todo momento de nuestra vida, pero en las pausas, en las treguas, con nuestros amigos...cuando seamos realmente nosotros, desnudos de cualquier vestidura, estaría bien reconocernos.
Quizá le cogiéramos afición a esto de vernos, quizá nos tomáramos cariño y tratásemos de vernos más a menudo. Y, quién sabe, quizá aprenderíamos a conocernos un poquito más.
Quizá así ahorrásemos hilo, y puntadas, y nuestra vida estaría compuesta de menos retales.

Thursday, February 03, 2005

amores como cicatrices

hola qué tal.
hoy te voy a hablar de las cicatrices que adornan tu piel. quieres a cada una de ellas porque te recuerdan los momentos en que fuiste fuerte.
fuiste fuerte ¿no?, aún estás aqui.
con tus cicatrices.
ellas atestiguan que sufriste, pero estás aqui, por eso las quieres.
pues déjame decirte una cosa con todo el respeto: te afean.
las cicatrices no son bonitas, son feas. no hay que estar orgulloso de tener cicatrices, porque no significan nada. te han pasado, nada más.
las cicatrices no demuestran valor alguno, solo sufrimiento, y sufrir no tiene ningún mérito en estas tierras, en estos tiempos...ni lo debieran tener en ningún tiempo, en ninguna tierra, si hablamos de mentes sanas.
las heridas son las que producen cicatrices, no el valor.
las heridas se producen por torpeza, por temeridad, por debilidad, por falta de previsión, por estupidez...no por valor, ni por nada valorable.
no hay que temerlas, pero tampoco vanagloriarse de ellas, porque solo crean cicatrices.
y una cicatriz no es más que un rayajo en la piel. algo feo e informe que estropea tus armonías, tus suavidades, tus purezas.
busca un sitio que no duela, algo mullido y templado y quédate alli si disfrutas. tus cicatrices se irán haciendo más pequeñas cada vez y poco a poco te olvidarás de ellas.
estarás mejor.
seguiremos hablando.

cabo de gata

Están sentados en un chiringuito a la orilla del mar del cabo de Gata. La brisa es fresca y vivifica; hace casi olvidar la noche en vela. Los ojos cansados, cercados de ojeras disimulan una complicidad que las bocas desmienten: risas, palabras, más palabras y más risas. Están contentos de ser, de estar, de ser amigos y de estar ahí, justamente, a la orilla del mar del cabo de Gata, en el chiringuito.
Manuel deja la cerveza y suspira “qué a gusto se está aquí”. Todos asienten.
“me gustaría no tener que volver nunca, al menos obligado” incide. Y todos asienten.
“pero hay que volver, el lunes trabajo, no como vosotros, panda de vagos” los otros le miran guasones.
“ojalá me tocase la lotería. Eso sí que estaría bien. Si me tocase la lotería no volvería a trabajar nunca. Lo tengo claro.”
“¿lo tienes claro? Si a mi me tocase la lotería no dejaría de trabajar” no te toca bastante dinero” dice Sergio.
Eva ataca el bocadillo de atún que ya lleva mediado mientras asiente con la cabeza.
“no, pero yo digo si te toca mucho dinero. Tanto dinero que sepas que hagas lo que hagas no se te va a acabar.
¿si te tocase esa lotería, que es lo que te daría. Que es lo que más te importaría de todo ese montón de dinero?”
Sergio contesta en seguida”para mi tener mucho dinero significa proyectos” Manuel mira a Eva interrogante “para mi significa ideas” dice ella. Pues para mi lo que me daría todo ese dinero sería tiempo”. Los otros no entienden. “sí, sí. Tiempo. Tiempo para hacer lo que quiera. Sin la presión de tener que hacer o que pensar. Tiempo para todo. Si tu piensas en proyectos es porque eres trabajador, pero no sé yo hasta que punto no significa que te quieres guardar los espaldas, justificar tu existencia. Tú dices que ideas porque eres más vaga. No quieres proyectos, quizá por no trabajarlos, te basta con las ideas. Eres una artista, quizá la más de los tres. Pero el verdadero vago soy yo. No creo que el dinero justifique tu existencia, la mía. Pero gracias a que buscas el dinero constantemente mantienes una actividad que sí te justifica. Si me tocase la lotería no tendría que buscar ese dinero, y no tendría que tener nada que justificara mi existencia. Por eso tendría tiempo, y todo lo que hiciera sería tan espontaneo e injustificado, que no podría ser más que puro.”
Los otros no están muy de acuerdo, pero la pereza impide meterse en las profundidades que sugiere Manuel. El mar sigue acariciando suavemente la playa del cabo de Gata, la brisa no se da por enterada de la filípica de Manuel, y todo sigue estando bien.
“¿pedimos otra o nos echamos una siesta?”