cabo de gata
Están sentados en un chiringuito a la orilla del mar del cabo de Gata. La brisa es fresca y vivifica; hace casi olvidar la noche en vela. Los ojos cansados, cercados de ojeras disimulan una complicidad que las bocas desmienten: risas, palabras, más palabras y más risas. Están contentos de ser, de estar, de ser amigos y de estar ahí, justamente, a la orilla del mar del cabo de Gata, en el chiringuito.
Manuel deja la cerveza y suspira “qué a gusto se está aquí”. Todos asienten.
“me gustaría no tener que volver nunca, al menos obligado” incide. Y todos asienten.
“pero hay que volver, el lunes trabajo, no como vosotros, panda de vagos” los otros le miran guasones.
“ojalá me tocase la lotería. Eso sí que estaría bien. Si me tocase la lotería no volvería a trabajar nunca. Lo tengo claro.”
“¿lo tienes claro? Si a mi me tocase la lotería no dejaría de trabajar” no te toca bastante dinero” dice Sergio.
Eva ataca el bocadillo de atún que ya lleva mediado mientras asiente con la cabeza.
“no, pero yo digo si te toca mucho dinero. Tanto dinero que sepas que hagas lo que hagas no se te va a acabar.
¿si te tocase esa lotería, que es lo que te daría. Que es lo que más te importaría de todo ese montón de dinero?”
Sergio contesta en seguida”para mi tener mucho dinero significa proyectos” Manuel mira a Eva interrogante “para mi significa ideas” dice ella. Pues para mi lo que me daría todo ese dinero sería tiempo”. Los otros no entienden. “sí, sí. Tiempo. Tiempo para hacer lo que quiera. Sin la presión de tener que hacer o que pensar. Tiempo para todo. Si tu piensas en proyectos es porque eres trabajador, pero no sé yo hasta que punto no significa que te quieres guardar los espaldas, justificar tu existencia. Tú dices que ideas porque eres más vaga. No quieres proyectos, quizá por no trabajarlos, te basta con las ideas. Eres una artista, quizá la más de los tres. Pero el verdadero vago soy yo. No creo que el dinero justifique tu existencia, la mía. Pero gracias a que buscas el dinero constantemente mantienes una actividad que sí te justifica. Si me tocase la lotería no tendría que buscar ese dinero, y no tendría que tener nada que justificara mi existencia. Por eso tendría tiempo, y todo lo que hiciera sería tan espontaneo e injustificado, que no podría ser más que puro.”
Los otros no están muy de acuerdo, pero la pereza impide meterse en las profundidades que sugiere Manuel. El mar sigue acariciando suavemente la playa del cabo de Gata, la brisa no se da por enterada de la filípica de Manuel, y todo sigue estando bien.
“¿pedimos otra o nos echamos una siesta?”
Manuel deja la cerveza y suspira “qué a gusto se está aquí”. Todos asienten.
“me gustaría no tener que volver nunca, al menos obligado” incide. Y todos asienten.
“pero hay que volver, el lunes trabajo, no como vosotros, panda de vagos” los otros le miran guasones.
“ojalá me tocase la lotería. Eso sí que estaría bien. Si me tocase la lotería no volvería a trabajar nunca. Lo tengo claro.”
“¿lo tienes claro? Si a mi me tocase la lotería no dejaría de trabajar” no te toca bastante dinero” dice Sergio.
Eva ataca el bocadillo de atún que ya lleva mediado mientras asiente con la cabeza.
“no, pero yo digo si te toca mucho dinero. Tanto dinero que sepas que hagas lo que hagas no se te va a acabar.
¿si te tocase esa lotería, que es lo que te daría. Que es lo que más te importaría de todo ese montón de dinero?”
Sergio contesta en seguida”para mi tener mucho dinero significa proyectos” Manuel mira a Eva interrogante “para mi significa ideas” dice ella. Pues para mi lo que me daría todo ese dinero sería tiempo”. Los otros no entienden. “sí, sí. Tiempo. Tiempo para hacer lo que quiera. Sin la presión de tener que hacer o que pensar. Tiempo para todo. Si tu piensas en proyectos es porque eres trabajador, pero no sé yo hasta que punto no significa que te quieres guardar los espaldas, justificar tu existencia. Tú dices que ideas porque eres más vaga. No quieres proyectos, quizá por no trabajarlos, te basta con las ideas. Eres una artista, quizá la más de los tres. Pero el verdadero vago soy yo. No creo que el dinero justifique tu existencia, la mía. Pero gracias a que buscas el dinero constantemente mantienes una actividad que sí te justifica. Si me tocase la lotería no tendría que buscar ese dinero, y no tendría que tener nada que justificara mi existencia. Por eso tendría tiempo, y todo lo que hiciera sería tan espontaneo e injustificado, que no podría ser más que puro.”
Los otros no están muy de acuerdo, pero la pereza impide meterse en las profundidades que sugiere Manuel. El mar sigue acariciando suavemente la playa del cabo de Gata, la brisa no se da por enterada de la filípica de Manuel, y todo sigue estando bien.
“¿pedimos otra o nos echamos una siesta?”

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