Thursday, January 20, 2005

Ay de ellos, pobrecitos, no saben en qué lío se han metido. Antes gustaba lo de la prohibición, atraía lo prohibido, gustaba más sentir gusto con una cosa mal vista, y generalmente no vista. Por eso proliferaron, crecieron, se sintieron fuertes y reclamaron su derecho a existir.
Pero ahora...ay de ellos. Dicen que el peor de los castigos para el hombre es que se cumplan todos y cada uno de sus deseos, y dicen bien, creo yo.
Pidieron ser vistos, hicieron un día para proclamar su orgullo, y ahora son vistos y tenidos en cuenta. Ahora ya no tiene sentido estar orgulloso de algo común, y probablemente en unos años desaparecerá su fiesta; ahora ya no está prohibido, y así entrarán en la rutina de los “normales”. Se acabará la emoción y el desparpajo, ya no importará lo que son, y con ello desaparecerá su seña de identidad.
Entrarán en el aguachirle del matrimonio, como decía Cernuda y recordaba ayer Umbral. No proclamarán su condición, igual que los rubios o los bajitos o los notarios no proclaman la suya, es más, dejará de ser una condición... todo se reducirá a nada.
¿y para esto luchaban? ¿Para sumergirse en la sociedad y morir allí ahogados?
Creo que no lo pensaron bien, y siguen sin pensarlo bien ahora, que celebran el principio de su declive.
Multitud de ellos volverán a sus armarios, ahora que el aire que se empieza a respirar es políticamente correcto, pero falto de la frescura que los hizo salir de ahí. Volverán a sus armarios en espera de otra revolución, de otra alternativa que los haga sentir importantes por ser distintos, de una cosa nueva y escandalosa que los motive.
Otros se quedará sin excusa para frenar la convivencia, y tendrán que asumir el papel gris y aburrido por el que han luchado. ¿querían eso? ¿buscaban lo ramplón? Pues lo han conseguido, pueden celebrarlo.
Claro que esto no se verá al principio. Cuando se derogó la “ley seca” hubo borracheras espectaculares, ríos de licor discurriendo por las calles, fiestas salvajes y derroche de alegría...y años más tarde se comprobó que el consumo de alcohol había decrecido en los USA, y que en realidad no era para tanto.
Dentro de un tiempo, no ahora, se verá ridículo una fiesta del orgullo gay, sencillamente no tendrá sentido, ya lo he dicho.
Han ganado la libertad, pero han perdido la fiesta... Ay de ellos.

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