¡MUERA LA INTELIGENCIA!
¡muera la inteligencia! es un grito que se produce demasiado a menudo hoy día. pronunciado o no, en españa o en el extranjero, la intervención de nosotros los humanos proclama a los cuaro vientos esa perversa máxima.y quizá sea por eso, porque cada vez más nos movemos con máximas, que sintetizan un mensaje sin matices; que resumen la cultura o los personajes históricos a slogans de camiseta, que son píldoras de sabiduría, o de vitaminas intelectuales (algunas) sin tener en cuenta el proceso que lleva ala síntesis. por seguir con el ejemplo, toman las vitaminas sin pararse a pensar en la preparación del plato, la selección de ingredientes, la cocciónjusta, el emplatado, el maridaje con un cierto vino y no con otro...el signo de nuestro tiempo. lo queremos todo y lo queremos ya, y si no da tiempo a tenerlo todo, nos conformamos con el mensaje final, la máxima embrutecedora, aunque nazca del pensamiento más alambicado.y de la máxima al tópico no hay sino un suspiro. así, los gitanos deberían estar en un gheto, los catalanes son tacaños, los inmigrantes son malhechores, nieztche era un nazi que apoyaba la quema de judíos, los rojos son unas sabandijas y los de derechas son todos unos fachas. y así hasta el infinito.faltan matices.la solución a este panorama sería tan sencilla como imposible de pedir: que cada uno se tomase su tiempo para entender las cosas y luego nombrarlas.decía ortega que hay que llamar a los nombres por sus cosas, no a las cosas por su nombre. quería decir el pensador que antes de definir algo, habría que tener en cuenta los componentes que lo conforman, para estar seguro de que lo que nombramos es efectivamente eso, la cosa, y no fijarnos solamente en su apariencia. esta postura requiere algo que cada vez es más escaso: tiempo para mirar, y esfuerzo para hacerlo.demasiado "romantico" para los tiempos que corren.así que, detestando las máximas como las detesto, pero asumiendo que hay quetrabajar con ellas en estos días, so pena de quedar relegado al ostracismo (que se parece mucho a ser ostra), solo me cabe gritar con el desafuero al uso: " MÁXIMAS, LAS MÍNIMAS!!"
*¡Muera la inteligencia! fue uno de los gritos de Millán Astray, a la sazón fundador de la legión, en la famosa disputa que tuvo con Miguel de Unamuno en la universidad de Salamanca con motivo de la diferencia entre nacionalidades españolas. fue la última vez que don Miguel actuó como rector de esta universidad, ya que fue cesado fulminantemente de sus funciones.
*¡Muera la inteligencia! fue uno de los gritos de Millán Astray, a la sazón fundador de la legión, en la famosa disputa que tuvo con Miguel de Unamuno en la universidad de Salamanca con motivo de la diferencia entre nacionalidades españolas. fue la última vez que don Miguel actuó como rector de esta universidad, ya que fue cesado fulminantemente de sus funciones.
