Asi no hay quien viva
Aqui no hay quien viva tenía una frescura que se ha perdido. ayer, creo que por vez primera, pensé en la serie una vez terminado el capítulo. (No pasó nada, mauri se quedó con fernando, lucía con carlos,...)Pensé en ella y me di cuenta de que lo había perdido todo.a bese de retorcer las historias entre los personajes han conseguido una endogamia sosa que solo se justifica ante los eruditos conocedores de los avatares pasados de cada uno de ellos. No pasa nada interesante, y lo único que nos sujeta ante la pantalla es que estamos viendo a gente que ya conocemos. Lo mismo que en un culebrón venezolano, tan criticado.
Te agradezco el sacrificio de ayer. Te agradezco el estoicismo con que soportaste las evoluciones sin gracia de los personajes que para ti no significan nada. El haber perdido una (otra) ocasión de hablar de todas esas cosas intersantes que siempre se quedan en el tintero, aunque las comentemos de soslayo a la menor ocasión esperando que llegue un momento propicio para profundizar en ellas. Ayer era el momento propicio y lo dejamos escapar porque yo lo quise y tu lo toleraste. Te doy las gracias por la amabilidad.No me siento culpable, algo es algo, pero si agradecido. Por eso agradezco y pienso en cuantas veces la rutina nos enajena el espíritu crítico y nos hace tragar cosas que sabíamos buenas antes pero hace mucho tiempo no revisamos. Mata nuestra atención, nos cambia, sin sentir, el agua que navegábamos por ríos de mierda, y no nos damos cuenta de ello hasta que sucede algo -como ayer- que nos sacude y nos muestra lo estúpido de una manía adquirida y no cuestionada. Nos quita la consciencia del cambio, del libre albedrío. Hay que estar muy atentos porque a la mínima ocasión se instalará en nuestra vida y nos hará peores, independientemente de si lo que consumimos ha cambiado o no su calidad. Hay que estar atentos. Hay que distinguir continuamente y no perder la capacidad de discernimiento.
Porque ayer vi el episodio desde fuera me di cuenta de que había cambiado. Porque estabas tu lo vi desde fuera, así que también te agradezco que me devolvieras la lucidez sobre este particular.
Pienso que esto que digo de la serie es aplicable al resto de nuestra vida, aunque sea a costa de perder algo de estabilidad.Así el trabajo, las amistades, los bares que frecuentamos, la música que escuchamos y tantas y tantas cosas que habitualmente conforman nuestro tiempo sin que las revisemos, deberían pasar bajo el microscopio de vez en cuando, en lugar de convertirse en totems intocables por encima del bien y del mal.Porque nada está por encima de eso, y desde luego nada debería estar por encima de nuestra capacidad de elección, si somos personas.
Quizá, si aplicaramos este sencillo principio de manera habitual, aqui, finalmente, podría vivir alguien.
Te agradezco el sacrificio de ayer. Te agradezco el estoicismo con que soportaste las evoluciones sin gracia de los personajes que para ti no significan nada. El haber perdido una (otra) ocasión de hablar de todas esas cosas intersantes que siempre se quedan en el tintero, aunque las comentemos de soslayo a la menor ocasión esperando que llegue un momento propicio para profundizar en ellas. Ayer era el momento propicio y lo dejamos escapar porque yo lo quise y tu lo toleraste. Te doy las gracias por la amabilidad.No me siento culpable, algo es algo, pero si agradecido. Por eso agradezco y pienso en cuantas veces la rutina nos enajena el espíritu crítico y nos hace tragar cosas que sabíamos buenas antes pero hace mucho tiempo no revisamos. Mata nuestra atención, nos cambia, sin sentir, el agua que navegábamos por ríos de mierda, y no nos damos cuenta de ello hasta que sucede algo -como ayer- que nos sacude y nos muestra lo estúpido de una manía adquirida y no cuestionada. Nos quita la consciencia del cambio, del libre albedrío. Hay que estar muy atentos porque a la mínima ocasión se instalará en nuestra vida y nos hará peores, independientemente de si lo que consumimos ha cambiado o no su calidad. Hay que estar atentos. Hay que distinguir continuamente y no perder la capacidad de discernimiento.
Porque ayer vi el episodio desde fuera me di cuenta de que había cambiado. Porque estabas tu lo vi desde fuera, así que también te agradezco que me devolvieras la lucidez sobre este particular.
Pienso que esto que digo de la serie es aplicable al resto de nuestra vida, aunque sea a costa de perder algo de estabilidad.Así el trabajo, las amistades, los bares que frecuentamos, la música que escuchamos y tantas y tantas cosas que habitualmente conforman nuestro tiempo sin que las revisemos, deberían pasar bajo el microscopio de vez en cuando, en lugar de convertirse en totems intocables por encima del bien y del mal.Porque nada está por encima de eso, y desde luego nada debería estar por encima de nuestra capacidad de elección, si somos personas.
Quizá, si aplicaramos este sencillo principio de manera habitual, aqui, finalmente, podría vivir alguien.

0 Comments:
Post a Comment
<< Home