Tuesday, April 12, 2005

exorcismo

Una niña, en Nigeria, se queja de dolores internos. Le duele el vientre, le duelen las mamas, le duele el cuello y los riñones. No hay duda, está poseída –dice el gurú-, hay que exorcizarla, quitarle el mal. Se hará mañana.
Por la noche la niña no come, no duerme y solo la dedica a practicar ejercicios purificadores. Hasta el alba.
La lleva la familia a casa del brujo. Pasan por delante del misionero que ha aprendido a quedarse al margen en estas cuestiones.
La bañan en una solución de aceite y tierra. La embadurnan completa y la asperjan de agua. El hisopo utilizado está hecho de raíces. Los dolores no se van.
A una señal del hechicero los familiares se abalanzan sobre ella. La abrazan, la aplastan, la oprimen cada parte de su cuerpo. Los gritos de la niña alertan al resto del poblado que se acerca a la cabaña. Todos colaboran. Se forma una piña humana encima de la niña que sigue gritando, cada vez más débil.
Luego, de repente, deja de gritar. Solo gime muy quedamente. El mal, el diablo, han salido de su cuerpo. Todos se apartan de ella.
Entre sus piernas hay un bebé recién nacido. Pequeñísimo. También llora, como su madre. Ambos viven y ambos están a punto de morir.
Y lo peor de todo es que esta historia ha sucedido en realidad. Hace pocas semanas. En este, nuestro mundo.
Ahora la niña y su hijo viven en el poblado. El misionero ha prometido que se ocupará de su educación.Sic transit gloria mundi.

1 Comments:

Anonymous Anonymous said...

Dios santo Manuel...

9:58 AM  

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